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VITAL WAY Salud y Bienestar

Niños saludables

El importante papel de la nutrición para el correcto crecimiento y desarrollo infantil.

La nutrición en la etapa de crecimiento de todos los niños, es esencial para conseguir un correcto desarrollo físico, mental y emocional. La implicación de los padres en la alimentación de sus hijos en esta fase es, pues, fundamental. Por ello es importante que los padres procuren planificar correctamente la alimentación de sus hijos para asegurar que sea variada, creativa y dinámica, al mismo tiempo que den ejemplo con su alimentación. La inversión en una buena nutrición para nuestros hijos es fundamental para evitar enfermedades en la edad adulta. A través de los alimentos los niños reciben los nutrientes esenciales básicos para desarrollarse, mantener sus tejidos y obtener la energía necesaria para realizar todas sus funciones. La alimentación en este periodo es básica para asegurar los nutrientes esenciales necesarios para su desarrollo físico, mental y emocional, pero también para que adquieran una serie de hábitos de vida y de comportamientos alimentarios, pues los hábitos que los niños adquieren durante la niñez influyen decisivamente en la alimentación a lo largo de su vida. Una alimentación sana facilita el desarrollo mental y aumenta la capacidad de la memoria.

Las necesidades nutricionales variarán en función de cada etapa del niño. Evidentemente, la alimentación de un niño de tres años varía enormemente de la de uno de trece. En el primer año de vida, por ejemplo, se ha observado que el hecho de dar leche materna puede reducir en aproximadamente un 37% el riesgo de que el bebé sufra problemas de obesidad o sobrepeso en su infancia o adolescencia. Durante el periodo escolar es importante asegurarse de que el niño reciba todos los nutrientes que necesita, puesto que la carencia de ciertas vitaminas o minerales comienza en estas edades y puede dar lugar a problemas de crecimiento o a las típicas anemias.
Como muchos niños a esta edad son reacios a ciertas verduras y al pescado, es importante que además de que incluyan este grupo de alimentos en su dieta habitual nos aseguremos de que obtienen vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales mediante la complementación natural para evitar posibles carencias nutricionales.

Decálogo para una nutrición infantil saludable.

A la hora de corregir los malos hábitos es fundamental tener presente una serie de pautas para asegurar una óptima nutrición de nuestros hijos. Ante todo, es importante seguir una dieta saludable y equilibrada, rica en verduras, cereales integrales, legumbres, frutas y pescado; sobre todo, que sea variada. También es fundamental aportar nutrientes extra a través de la complementación natural para garantizar el equilibrio del organismo en los periodos en que necesita un mayor aporte nutricional, como pueden ser los cambios estacionales, el inicio del periodo escolar, la época de exámenes y, principalmente, las épocas de resfriados, mocos y gripe.
Por último, hay que recordar que es imprescindible repartir las comidas a lo largo del día y evitar pasar largas horas sin comer. Normalmente se recomienda realizar unas cinco comidas diarias. El desayuno es un momento importante y no debemos olvidarlo, pues de este modo nos aseguramos de que nuestros hijos van al colegio con los nutrientes que necesitan durante la mañana para rendir al máximo.

Época de exámenes: nutrientes a prueba.

Durante la época de exámenes, además del desgaste físico diario hay que añadir el desgaste psíquico que se produce, lo que debemos tener en cuenta para proporcionar una buena dosis de nutrientes esenciales específicos durante esta época de estrés mental. Aunque el cerebro representa un 2-3% del peso corporal, es el responsable del consumo de un 20% de la energía que extraemos de los alimentos.
Su principal fuente energética son los hidratos de carbono, aunque también necesita el aporte de otros nutrientes esenciales tales como el DHA, el fósforo y vitaminas del grupo B para asegurar un óptimo funcionamiento. Por lo tanto, durante estos periodos no es tan importante el hecho de aumentar el aporte de calorías, pues lo que resulta realmente necesario es el aporte de estos determinados nutrientes esenciales necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Para conseguir estar bien nutrido y mantenerse en pleno rendimiento no sólo es necesario asegurar un buen desayuno que ayude a afrontar el día con energía y ayude a evitar déficit de glucosa; evitar la comida basura, que contiene mucha grasa saturada y pocos nutrientes esenciales, y potenciar el consumo de verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y pescado, sino que también es básico aportar un buen complemento nutricional que tenga en cuenta los requerimientos nutricionales del sistema nervioso.

Nutrientes para conseguir las mejores defensas para nuestros hijos

Como padres nos interesa que nuestros hijos crezcan con unas buenas defensas para evitar que el día de mañana se levanten con resfriados, gripe, mocos o problemas intestinales. El hecho de que nuestros hijos tengan un buen sistema inmunitario es fundamental para que puedan protegerse de las infecciones y de otras enfermedades. Salud e inmunidad son dos palabras que se encuentran íntimamente ligadas. Tomar cura de la salud de los niños en el día a día permite mejorar su inmunidad, y viceversa.
Para conseguir un buen sistema defensivo en los niños es importante que adquieran unos buenos hábitos de vida, como una correcta alimentación y complementación natural, un buen descanso, evitar el estrés, realizar ejercicio físico de forma regular y asegurar unas buenas relaciones familiares y con los amigos.

Hoy en día, en los países industrializados existe una carencia en micronutrientes que da como resultado una carencia de vitaminas y minerales en los niños y también en los adultos. Varios estudios han demostrado que la deficiencia de tan sólo uno de los micronutrientes zinc, selenio, hierro, cobre, calcio, ácido fólico o las vitaminas A, B6, C y E perjudicaba las funciones inmunitarias. Por otro lado, es importante evitar el estrés sostenido infantil, ya que ataca directamente la inmunidad de nuestros hijos. Actualmente sabemos que el estrés crónico favorece la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol, que perjudican directamente el sistema inmunitario.