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VITAL WAY Salud y Bienestar

Reflexología podal

¿Qué es la reflexología?

Como la palabra lo dice, la Reflexología está basada en la utilización benéfica de los reflejos que producen los masajes. Éstos constituyen una respuesta orgánica que tiene lugar en un área alejada, a veces muy distante, de aquella que fue estimulada.

Esto se debe a que esos puntos de los pies constituyen vías o canales nerviosos y energéticos, que conectan a estos puntos de los pies con todas las partes de nuestro cuerpo; por eso, al masajearlos de una manera específica, se estimula el trabajo de glándulas, órganos y músculos.

Los estímulos que realizan los terapeutas son aplicados por medio de los dedos pulgar e índice. El estímulo es conducido a través de canales nerviosos y energéticos alojados en el interior de nuestro organismo que provocan el efecto deseado.
La Reflexología sirve, por tanto, para tratar y prevenir trastornos o enfermedades; pero, también, para suministrar bienestar y relajación.

Las sesiones tienen una duración que puede oscilar entre 40 y 50 minutos. El tiempo máximo que se recomienda para el estímulo reflexológico en cada pie es de 20 minutos, según la sensibilidad del paciente y su evolución. La frecuencia ideal para realizar esta terapia es de 2 sesiones por semana o de 1 sesión semanal como mínimo para comenzar.
El objetivo de la Reflexología podal es obtener una respuesta saludable de los órganos, aparatos y sistemas a la estimulación adecuada aplicada en las zonas reflejas correspondientes.

Con esta estimulación se consigue establecer el balance natural de la energía y la funcionalidad armónica de todo el organismo.
Como parte del arte de la medicina tradicional china, la reflexología podal tiene gran valor tanto en la prevención, como en el diagnóstico y tratamiento de las dolencias, cualesquiera que sean sus causas y manifestaciones. Su papel preventivo se explica porque equilibra la energía del organismo y por lo tanto contribuye a evitar males posteriores.

Indiaciones principales:

  • Jaquecas

  • Vértigos

  • Insomnio

  • Ojos cansados

  • Hemorragias

  • Dolor de espalda y piernas.

  • Falta de apetito

  • Alergias

  • Estreñimiento

  • Dolores  reumáticos, contracturas, lumbalgias

  • Estrés, depresión, etc...

  • Falta de energía